Católicos protestan en Manila contra la pena de muerte como medida de campaña contra las drogas
Amnistía Internacional denunció a principios de febrero que en la guerra contra las drogas en Filipinas se habían cometido “crímenes contra la Humanidad”, pues más de 7 mil supuestos drogadictos y narcotraficantes han muerto en la campaña contra las drogas que lanzó Duterte el mismo día de su investidura, el 30 de junio de 2016.
Manila, 18 de febrero (EFE).- Miles de filipinos católicos
se congregaron hoy en una simbólica plaza de Manila para impedir que el
Congreso restablezca la pena de muerte y para condenar la campaña contra
las drogas del Presidente del país, Rodrigo Duterte.
“No podemos enseñar que matar está mal si lo hacemos matando
a aquellos que matan”, dijo a los manifestantes el presidente de la
Conferencia de Obispos Católicos de Filipinas, el arzobispo Socrates
Villegas, según el diario local Sun Star.
Unas
50 mil personas, según los organizadores del grupo Sangguniang Laiko ng
Pilipinas, y 10 mil, según la Policía, se reunieron durante más de tres
horas en el Parque de Rizal, en el casco antiguo manileño, para
participar en la llamada Marcha por la vida.
El prelado también instó a los filipinos católicos a
rechazar otros pecados contra la vida, como el aborto, las drogas, la
corrupción o la blasfemia.
Villegas les pidió que no vivan sometidos al terror, aunque
estén rodeados de violencia y de intentos de reinstaurar la pena
capital, porque “el sol volverá a salir”.
“Hay esperanza. No tengáis miedo de la oscuridad. Nunca viváis en el miedo”, resaltó el arzobispo.
Más de 7 mil supuestos drogadictos y narcotraficantes han
muerto en la campaña contra las drogas que lanzó Duterte el mismo día de
su investidura, el 30 de junio de 2016.
De ese número, alrededor de 2 mil 500 muertes ocurrieron en
operaciones policiales y el resto a manos de grupos civiles que se
tomaron la justicia por su cuenta.
La campaña se halla en este momento suspendida para
“limpiar” a la Policía de agentes corruptos, pero el jefe de Estado ha
expresado su intención de reanudarla cuanto antes y prolongarla hasta el
fin de su mandato único de seis años, en 2022.
Amnistía Internacional denunció a principios de febrero que
en la guerra contra las drogas en Filipinas se habían cometido “crímenes
contra la Humanidad”, además de encubrir asesinatos a sueldo, falseo de
atestados y robos perpetrados por policías.
El 86 por ciento de los 100 millones de habitantes de
Filipinas pertenecen a la Iglesia católica, número que le concede una
gran influencia en el país.
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